lunes, 10 de septiembre de 2018

LA INVISIBILIDAD DE LA IMPORTANCIA DEL SUICIDIO DESDE “13 REASONS WHY”


En 2017, Netflix lanzaba su serie original 13 Reasons Why, basada en la novela de mismo nombre del autor Jay Asher, que ponía el dedo sobre el tema del suicidio en adolescentes. La serie, como todo “producto”, tuvo sus críticas buenas y malas, siendo estas últimas más enfocadas hacia el trasfondo de la muerte de la protagonista, Hanna Baker: la señalaban como dramática, hipócrita y exagerada, a eso se unían frases del tipo “ni aguanta nada, está en preparatoria, no iba a durar para siempre” y con esto invisibilizando el principal motivo de la realización de la serie.
El suicidio es la tercera frecuente causa de muerte entre los jóvenes que oscilan en el rango de 15 a 24 años de edad y entre sus motivos se enlista el bullying, misma razón por la que Hanna Baker se corta las venas en la bañera de su casa (toma pastillas en la novela). Lamentablemente, para muchos que criticaron la serie, el bullying no es razón suficiente para cometer suicidio.
Sin embargo, lo que se está ignorando con esta postura es que Hanna tenía otras razones para matarse. Sí, fue víctima de bullying, pero no de un solo bullying sino también de variantes de este: rumores creados a partir de un hecho distorsionado (que es lo que marca el resto de lo que sufre), fotos sacadas de contexto, acoso sexual (sostenido con el rumor inicial) y, al igual que la gente “detractora” de la serie, la burla o minimización de sus sentimientos hacia todo ello.
Por otra parte, hay otras tres razones por las cuales decidió morir: la culpa por la muerte de un compañero de la escuela (considero que esta es la razón más fuerte), el acoso sexual que derivó en una violación (y el denunciar no le serviría de nada gracias al rumor inicial) y, principalmente, la falta de apoyo a todo lo que se le estaba acumulando.
En esta tercera razón, podemos ver que Hanna realmente ya no sabe cómo lidiar con todo lo que se le está cargando: los amigos que tenía la abandonaron, sus padres están demasiado ocupados en no irse a la quiebra y, el único con quien puede hablar, no es una buena opción para contarle todo ya que teme que él se aleje de ella e incluso “mancharle” su reputación si mantienen su amistad, es esta tercera razón la más triste de todas.
Algunos artículos de especialistas en el tema señalan que una mudanza puede ser un factor “perturbador” en el adolescente y, por ende, un factor para el suicidio. Al inicio de la serie se nos hace saber que Hanna acaba de mudarse a la ciudad y le cuesta trabajo adaptarse.
Otros síntomas que mencionan dichos especialistas y que Hanna presenta durante el desarrollo de la serie son: a) alejamiento de sus amigos, familia y/o actividades habituales, b) comportamiento rebelde o escaparse de la casa, c) cambios pronunciados en su personalidad, d) quejarse de ser una mala persona o sentirse abominable, e) tener acceso a productos y/o artículos letales como armas de fuego o pastillas, y f) poner en orden sus asuntos: regalar posesiones, limpiar su cuarto, botar papeles, etc.
Como se puede ver, sí, tal vez Hanna estaba exagerando (es una adolescente) pero lo cierto es que hay una profundidad más allá de su supuesta exageración. Hanna es el retrato de muchos motivos para el suicidio, razón por la cual los creadores de la serie vieron en una ella una buena forma de concientizar sobre el tema. Dejando de lado las cintas, el drama amoroso y el drama de todo adolescente, la serie logra su objetivo a medias pues a pesar de poner de forma cruda el suicidio de la protagonista (cambiando las pastillas por una navaja quitándole así lo “poético” al acto y mostrando de esta forma lo “real” de la situación) sigue enfrentándose al cliché de “los adolescentes son melodramáticos”… sin mucho éxito.
Tal vez el suicidio adolescente seguirá siendo invisible ante los ojos de la importancia de la sociedad por un largo tiempo todavía.